¿Mi reino por un Mundial?

Messi, Cristiano y Neymar combinados suman unos 70 títulos entre los tres pero entre esa montaña de galardones (sin contar Balones de Oro) ninguno cuenta un Mundial.
En la era del individualismo, ¿es realista cambiarlos todos por una Copa del Mundo?

Sin dudas quien más cerca estuvo de la consagración planetaria fue Messi, finalista en Brasil 2014. Cristiano, representante de la tibia Portugal, a duras penas pudo/puede aspirar a octavos o cuartos de final, y Neymar tenía su esperanza puesta en el último Mundial pero sufrió una lesión de vértebras y un 7 a 1 eliminatorio como espectador.

Es cierto que la cultura macho-futbolera carga todas las tintas en el Mundial como cúspide del éxito del individuo/equipo/país. [Messi ha sido largamente menos querido que Maradona porque aún le falta un Mundial y porque es contemporáneo a las redes sociales. El Diego, en cambio, más polémico, dóping positivo y hasta padre abandónico y marido abusivo, es mucho menos discutido.]

Lo que resulta contradictorio es que ese mismo macho-barra suele darle mucha menos jerarquía a un Mundial que a un título conseguido con el equipo de sus pasiones. (Algunos hasta declaran que disfrutan menos una Copa del Mundo que una Libertadores).

Y además, el futbolista hoy tiene mucha más autonomía marketinera como individuo: Messi es más que el Barcelona, es una marca en sí mismo, no necesita una Selección detrás para ser el mejor del mundo bajo (casi) todo criterio y es dueño de récords y protagonista de cientos de compilados en YouTube. (Y la billetera, bueno, poco tiene que ver con los estandartes nacionales).
Ni hablar de que los Mundiales mueven mucho dinero, pero habría que analizar si movilizan el mismo público (en volumen y pasión) que los torneos locales o internacionales por equipos.

Y si pensamos que las Selecciones tienen mucho menos camino recorrido en un año calendario que un equipo de la talla de los europeos, ¿consagrarse es ganar un Mundial o ganarlo todo con una escuadra elite?

Quisiera un día escucharlo a Messi en off para saber si su anhelo mundialista es genuino y visceral o si tiene mucho más que ver con esas publicidades entrañables que aparecen por estas épocas y que prometen que una Copa del Mundo nos enaltecerá como pueblo y nación, aunque sigamos idolatrando a D10S por sobre todas las cosas.

¿Será entonces que ganar una Copa del Mundo es la suma de todos los éxitos o es más bien una imposición de conciencia de grupo de machos que obligan a que el talento de uno sea ganancia de todos?
Para vos, ¿Mundial mata Ídolo?

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