Fútbol posparto

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Ayer volví a jugar después de tener a mi segundo hijo. Había parido hacía dos meses y medio, y había pasado casi un año sin jugar. ¡Qué mezcla de sensaciones (físicas y de las otras)! No fue ni la mejor ni la peor experiencia, pero volví. Y me reencontré con la pelota.


Tenía tantas ganas de jugar que calculé todas las comidas del día de mi hijo para que encajen justo los horarios. Le dí la última teta a las 20, ya vestida con el equipo, y en cuanto terminó lo cargué al auto y salimos. Ah, sí, como es tan chiquito tiene que estar cerca mío siempre. Así que lo llevé. Él se la bancó como un campeón, lo ubiqué atrás del banco de suplentes en su huevito tapado con una manta. Observó un poco el ambiente, no tan convencido, pero el sueño lo venció y ahí se quedó todo el partido. Un genio.

Cuando me dio el alta, el obstetra me dijo: “Ya podés arrancar a hacer deporte, pero ojo, de a poco, empezá caminando unos meses, después un trote suave…”. Argumentó que algo de las articulaciones en el embarazo. Al comentarle mi vuelta a la actividad, el entrenador de mi marido no dudó en advertirme: “Ni se te ocurra a correr todavía, eh. Mucho menos fútbol. Primero bici, caminata, elíptica”.

Qué querés que te diga. Yo empecé a caminar. Por mi barrio hay mucho desnivel, subidas, bajadas, con lo cual las caminatas fueron intensas. Fueron tres, pero intensas. Muriéndome de ganas de correr, las cuales disminuían con el recuerdo de mi experiencia anterior, cuando tuve a Vicente, que me mandé a jugar de una y después lo tuve que pagar con rodilleras y dos meses de kinesiología.

Pero el amor es más fuerte. Yo lo único que quería era estar, aunque implicara jugar dos minutos y los otros 48 mirarlo de afuera. Sentir el olor del sintético. Alcanzar una pelota para un lateral. Aplaudir y dar indicaciones aleatorias creyendo y haciendo creer que sé del tema. Hacer de cuenta que elongo. Disfrutar del maravilloso mundo del fútbol amateur.

¿Que cómo me fue? Mal. No conocía a casi nadie del equipo y ellas no se conocían entre sí. Perdimos 5-1. No hicimos ni un pase efectivo. Pero corrí. Y jugué. Y pateé. Y me dolieron las rodillas pero igual piqué un poquito para alcanzar esa pelota. Creo que, inlcuso, llegué a tirar un lujo, pero no estoy segura. Estaba muy emocionada.

NdeR: No apoyamos ni fomentamos este tipo de actitudes irresponsables que atentan contra el bienestar físico de las jugadoras.

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